MODULO PEDAGOGÍA II
Prof. Orfa Garzón.
Quisiera empezar parafraseando al Profesor Alfonso Borrero Cabal, un apartado del epílogo de su artículo “La Educación en lo superior y para lo superior” que a mi modo de ver expresa el sentido que tendrá todo la presente intervención:
“Ser maestro es enseñar a pensar como el discípulo ha de pensar. No a la manera como el maestro piensa, ni pensar lo que piensa el maestro. La desigualdad entre maestro y estudiante se restablece en igualdad, porque la vocación de ser auténtico discípulo es, a la vez, vocación de ser maestro.”
Muchos hemos abordado el papel de docente universitario, sin poseer una formación previa en pedagogía, considerando nuestra suficiencia como docente en nuestra calificación como “profesionales de nuestro oficio” y además por nuestro dominio de un campo específico de conocimiento. Enfrentándonos a situaciones en el desarrollo de nuestra actividad docente y de los procesos enseñanza – aprendizaje, para las cuales nuestra profesión y nuestro dominio de un campo específico de nuestra profesión nos dejan sin herramientas de cómo resolverlas.
A través de los diferentes módulos, en reiteradas ocasiones, se ha planteado que el modelo del docente como fuente de conocimiento, donde el alumno sólo tiene el papel pasivo de receptor de información, en la sociedad contemporánea se encuentra devaluado. Gracias al movimiento pedagógico colombiano y las universidades, que actualmente han propiciado capacitar a su planta docente en el saber pedagógico, inspirados en los planteamientos de Michel Foucault que impactó la práctica discursiva y la categoría del saber pedagógico, reconociendo la pedagogía como un saber, no necesariamente sistematizado o articulado con otras ciencias, posibilitó al docente a tener más cercanía al trabajo que hacía.
Es entonces desde la óptica que plantea michel Foucault "Las verdades absolutas son construcciones del pasado, que pueden ser criticadas y renovadas" y frente a los múltiples desafíos que nos presenta la sociedad contemporánea, que la pedagogía como saber intenta redibujar el papel del docente en la Universidad.
En la lectura del Profesor Alejandro Alvarez Gallego, Pensar la Universidad desde la investigación, El autor plantea tres puntos claros:
El primero aborda los problemas que están viviendo las universidades en Colombia, aduciendo entre ellos, la remuneración de los docentes en la universidad, realizando un análisis desde la analogía realizada con una investigación mexicana, que denotaba la necesidad de tener diferentes vinculaciones laborales para los docentes universitarios para garantizarse un ingreso económico digno de su labor. Por otro lado, el autor manifestaba que los ingresos de las universidades tanto públicas como privadas en Colombia se encuentran limitados desde diferentes aspectos. Por parte de las universidades publicas, se han encontrado con una reducción del gasto social como parte de la política gubernamental y por parte de las universidades privadas sus ingresos están limitados al dinero recibido por matrículas. Ambas limitantes tanto es las universidades publicas como privadas ha llevado a la búsqueda de otras fuentes de financiamiento y descuidando en gran medidas actividades consideradas menos rentables como la investigación. Por último el autor menciona Los procesos de acreditación que han impuesto de forma unilateral lo que ellos consideran como “educación de calidad”, que más una preocupación por la universidad es una regulación del mercado de la educación.
El segundo punto que aborda el profesor Alejandro alvarez gallego son las exigencias que le hace el mundo contemporáneo a las universidades, argumentando que tenemos una nueva dinámica académica gracias a la generación de nuevos grupos de investigación, conformados por miembros en diferentes instituciones y lugares, donde entre pares, se realizan procesos de creación de conocimiento, donde la investigación ya no responde exclusivamente a los intereses del investigador, sino a su articulación con problemas contemporáneos. Es por esto que estos grupos interdisciplinarios e interinstitucionales, al romper las barreras de la institucionalidad y la territorialidad, se desdibujan del sentido de pertenencia a la universidad donde trabajan, generando posibles problemas con los cargos administrativos de la institución. Puesto que esto últimos se encanrgan de administrar una facultad y no grupos de investigación.
Finalmente, siguiendo lo planteado al iniciar esta intervención, de la búsqueda de redefinir la universidad ante las necesidades de la sociedad contemporánea permeada por la globalización impuesta de una u otra forma por el desarrollo de las tecnología de la información y la comunicación, el Profesor Alejandro alvarez gallego realiza una serie de pregunta llevándonos a una reflexión más allá de lo planteado por él. ¿Dónde y cómo hoy se produce conocimiento? Lo que determina hoy las posibilidades de crecimiento, desarrollo y de fortalecimiento político de un país o un bloque económico es la producción de conocimiento convertido en capital.
La docencia tiene que replantearse en su esencia, pues ya no se trata de transmitir conocimientos, dado que ahora no es posible transmitir sin producir. La información que manejan los docentes no se encuentra limitada a la información contenida en la bibliotecas de las universidades, el conocimiento se encuentra en una etapa de producción a gran escala y de forma dispersa, no sometida a barreras territoriales o idiomáticas. Ya no es posible formar profesionales entregándoles unos contenidos, porque lo que el mundo actual nos está exigiendo es formar en unas competencias que nos permitan acceder, manejar y transformar la información.
Mapa Conceptual del Segundo Momento.
Mapa conceptual / Tensiones del Saber Pedagógico y la Pedagogía Universitaria from Rubén Acevedo-Prada
TERCER MOMENTO.
TERCER MOMENTO.
La pedagogía ante todo
es una práctica y no una ciencia
(contrario a lo que en un principio pensé), pero no se trata de cualquier
práctica sino de una práctica o pedagogía reconstructiva capaz de transformar
un saber y explicitar su contenido, desde el eje de la interacción humana. Esta reconstrucción implica un cierto nivel
de conciencia y de entendimiento sobre el fenómeno anterior o tradicional y sus
falencias, para tratar de mejorarlo de manera argumentada.
Desde ya vemos entonces el lugar que tiene el otro dentro
de la práctica pedagógica, es decir, el estudiante. La pedagogía se encuentra íntimamente
relacionada con la enseñanza, la cual, necesariamente implica interacción y
reconocimiento del otro como sujeto con saberes y experiencias previas.
Como elemento de la pedagogía, tenemos su objetivo: la
formación humana. Este es, sin lugar a
dudas, el elemento más importante y sobre el que debemos tener mayor claridad
al ejercer nuestra práctica pedagógica, si es que queremos alcanzar lo que
Freire denomina el “pensamiento acertado”.
Como primera observación, es necesario resaltar que
formar no es dar forma, ni adiestrar al educando en ciertas destrezas, ni
tampoco constituye transferir conocimientos, como si el educando fuese un
objeto sin nada que aportar, por el contrario, el aprendizaje y la formación
son procesos en los cuales los actores principales son y deben ser los
estudiantes, mientras que nuestro papel es secundario.
Nuestro papel como
docentes es el de facilitadores, sin olvidar que “quien forma se forma y
re-forma al formar y quien es formado se forma y forma al ser formado.”
(Freire).
Martín Suarez, en su artúculo “Las corrientes
pedagógicas contemporáneas y sus implicaciones
en las
tareas del docente y en el desarrollo curricular”,
define las Corrientes Pedagógicas
Contemporáneas como “los movimientos y/o teorías que se caracterizan por tener
una línea del pensamiento e investigación definida sobre la cual se realizan
aportes permanentemente, y que les dan coherencia, solidez y presencia en el
tiempo a los discursos que la constituyen”.
Para Suarez, las
corrientes pedagógicas contemporáneas son tres:
·
El paradigma ecológico: Este
paradigma explica la escuela como ecosistema, partiendo de la realidad cultural
y considerando todos los elementos que la componen de manera holística e interdependiente.
·
Pedagogías Críticas: Se origina como respuesta a los grandes
conflictos sociales, económicos y políticos; presentando a la educación como
proyecto político emancipador y liberador que sera clave para la transformación
social.
·
El Constructivismo: Para el constructivismo, el conocimiento es un proceso constante
que tiene lugar en el interior de cada uno y depende en gran medida de la
interacción del individuo con la realidad.
Adicionalmente,
Suarez plantea la existencia de unas tendencias pedagógicas:
·
La globalización y la transversalidad: La globalización propicia que
la educación se mezcle con la cotidianidad.
Con la transversalidad se busca que exista un hilo conductor en la malla
curricular, por ejemplo, el programa de Derecho y Ciencias Políticas de la
U.S.B, tiene a los Métodos Alternativos de Solución de Conflictos como
componente transversal.
·
Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la
educación Las TICs han producido un cambio en la
pedagogía, tal como hemos sido testigos nosotros mismos a lo largo de este
diplomado.
Al hablar de
interacción, es conveniente pensar también en la acción estratégica, que es la forma como el docente debería actuar,
pero que tradicionalmente no se ha entendido así. La acción estratégica consiste en que el
sujeto actúe consciente y calculadamente sobre otro, con el fin de obtener el
resultado esperado. Para lograr ese
objetivo premeditado, es necesario tomar en cuenta al otro: su reacción, sus
expectativas, sus experiencias…
Pero la acción
estratégica no lo es todo en la pedagogía,
sino que hay que recurrir también a la acción comunicativa, mediante la cual se involucra la comunicación
interpersonal y la argumentación. En
este tipo de acción no existe un objetivo unilateral sino cooperación.
De esta manera, podemos
encontrar una mezcla entre estas diferentes formas de acción para implementarlo
en la pedagogía centrada no en el profesor, sino en la interacción humana.
·
“Formar es mucho más que simplemente adiestrar
al educando en el desempeño de destrezas”. (Freire).
En este sentido, formar al ser humano es una
tarea mucho más compleja y trascendente cuando reconocemos su condición y naturaleza
de ser humano, el cual, lejos de ser un
autómata, piensa, siente, tiene saberes previos y vive una realidad particular,
realidad en la cual no es suficiente desempeñar destrezas o tener cierto
adiestramiento, sino que debe haber-se formado (no haber sido formado), para transformar-se y transformar esa
realidad.
Es allí, en la naturaleza humana donde entra
otro elemento fundamental de nuestra práctica pedagógica: la formación moral,
la cual no debe estar aislada de los conceptos teóricos que pretendamos
enseñar. La formación moral implica ser
consecuentes entre lo que hacemos, pensamos y predicamos.
·
“Quien forma se forma y re-forma al formar y
quien es formado se forma y forma al ser formado.”
Esta doble
vía que encontramos en el ejercicio de la pedagogía es quizá el que me
llevó a escoger esta profesión. En este
semestre he comprobado que me he trans-formado, que he aprendido de mis alumnos
en gran medida y que al contribuir con su formación, ellos contribuyen con la
mía.
·
“…enseñar
no es transferir conocimientos, contenidos, ni formar es la acción por la cual un sujeto creador da forma, estilo
o alma a un cuerpo indeciso y adaptado.”
Esta premisa recoge sabiamente una serie de
verdades que los docentes no debemos perder de vista:
En primer lugar, que el aprendizaje y la
formación son procesos en los cuales los actores principales son y deben ser
los estudiantes, mientras que nuestro papel es secundario. Debemos ser facilitadores, debemos crear las
herramientas para que sean los propios alumnos quienes construyan su propio
conocimiento, que sean ellos quienes lo vivan para que de esta forma lo puedan
no sólo aprender sino aprehender.
Por otro lado, afirmar que formar no es dar forma, implica nuevamente reconocernos como seres
humanos, cuya naturaleza no permite que se le de forma. Nuestra labor no
consiste en formar, sino en permitir
que se formen ya que “el ser humano que se da forma y no es formado”.
·
“…el momento fundamental en la formación
permanente de los profesores es el de la reflexión crítica sobre la práctica.”
Desde mi papel como docente,
y más aún teniendo en cuenta que estoy contribuyendo directamente a la
formación de futuros abogados, la reflexión crítica sobre la práctica y sobre
la realidad social es parte indispensable dentro de mi práctica pedagógica. De
esta manera, también facilito su desarrollo como actores sociales y culturales.
Teniendo en cuenta las
premisas anteriormente planteadas, verifico como la labor pedagógica es
trascendental en la formación humana, y muchas veces no es totalmente
comprendida incluso por los mismos docentes.
